sábado, 19 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
la primavera
LA PRIMAVERA HA VENIDO,
NADIE SABE CÓMO HA SIDO.
HA DESPERTADO LA RAMA,
EL ALMENDRO HA FLORECIDO.
EN EL CAMPO SE ESCUCHABA
EL “GRI-GRI” DEL GRILLO.
LA PRIMAVERA HA VENIDO
NADIE SABE CÓMO HA SIDO.
Antonio Machado
NADIE SABE CÓMO HA SIDO.
HA DESPERTADO LA RAMA,
EL ALMENDRO HA FLORECIDO.
EN EL CAMPO SE ESCUCHABA
EL “GRI-GRI” DEL GRILLO.
LA PRIMAVERA HA VENIDO
NADIE SABE CÓMO HA SIDO.
Antonio Machado
¡¡¡Queridos visitantes!!!
Estamos hoy reunidos, para dar buena cuenta de un hermoso cochinillo asado al horno.
Para llevar a buen término esta importante misión, os indico aquí de forma clara y concisa, los pasos que teneis que dar:
Primeramente, recordaremos lo mucho que a pesar de su corta existencia, nos ha aportado y nos va a aportar, nuestro querido cochinillo.
Para ello, preparareis una humilde cazuela de barro, con la necesaria capacidad para albergar el cuerpo sin vida de nuestro querido cochinillo, seguidamente, ungireis toda la superficie de la humilde cazuela, con la manteca de un pariente lejano de nuestro querido cochinillo.
Posteriormente, ya preparada la cazuela, troceareis tres o cuatro hermosos dientes de ajo y una fresca rama de perejil, los introducireis en un amplio mortero, junto a un par de pellizcos de tomillo, y, lo machacareis y mezclareis hasta que el conjunto formado por éstos ingredientes, quede muy desmenuzado.
En ese momento, añadireis a la mezcla resultamte del mortero, cuatro ó cinco generosas pero no excesivas cucharadas de la susodicha manteca.
Ya en este punto de la preparación, tomareis el cuerpo de nuestro querido cochinillo y lo ungireis totalmente con la mezcla resultante de manteca, ajo, perejil y tomillo y lo salaremos también totalmente.
En este importantísimo momento, volvereis a tomar el cuerpo de nuestro querido cochinillo y lo colocareis delicadamente dentro de la humilde cazuela, asegurando, eso sí, de que su preciosa piel, sea la que tome contacto con el fondo de la humilde cazuela.
Algo también muy importante, es, que toda la labor mencionada hasta el momento, se halla realizado con vuestras propias manos, ó, con el minimo de utensilios posibles, ya que posteriormente tendréis que fragarlos.
Los que no halláis precalentado el horno, debéis hacerlo en este momento, colocando el regulador de temperatura a doscientos veinte grados centigrados, pudiendo aprovechar esos diez minutillos, para lavaros las manos otra vez, echar un trago de vino que es la bebida más indicada, ó,
meditar sobre el jugoso y rico resultado que nos va a brindar nuestro esfuerzo, a la vez que homenaje a nuestro querido cochinillo.
Los que sí lo hallan precalentado, indudablemente, también teneis derecho a tomaros un pequeño respiro.
Retomamos ya el asunto que nos interesa. Llegamos ya a los últimos pasos del proceso, que dará como resultado el queridísimo cochinillo asado.
Para ello, abrireis la puerta del horno e introducireis en él la humilde cazuela de barro en cuyo interior, habreis colocado previamente a nuestro querido cochinillo, recordando en este punto,
la importancia de que su preciada piel sea la que esté en contacto con el fondo de la humilde cazuela de barro.
Pasada ya hora y media desde la introducción en el horno, tiempo en el cual habreis estado a vuestro libre albedrío, abrireis el horno y procedereis a sacar la humilde cazuela de barro, para poder darle la vuelta delicadamente a nuestro querido cochinillo,
momento que aprovechareis para volver a salar ligeramente su delicada piel.
Realizada ya la anterior maniobra, reintroducireis en el horno la humilde cazuela de barro que acoge el cuerpo de nuestro querido cochinillo.
Lo mantendreis en el horno durante otra hora y media, periodo tras el cual podreis ya dar buena cuenta de él, no sin antes, recordaros, que mi dirección electrónica, se encuentra en la izquierda superior de la página,
mediante la cual podeis avisarme para poder unirme a este pequeño y sacrificado homenaje.
Ya commo despedida, recibid un afectuoso saludo y si no me avisais, desearos igualmente un buen provecho.
Para llevar a buen término esta importante misión, os indico aquí de forma clara y concisa, los pasos que teneis que dar:
Primeramente, recordaremos lo mucho que a pesar de su corta existencia, nos ha aportado y nos va a aportar, nuestro querido cochinillo.
Para ello, preparareis una humilde cazuela de barro, con la necesaria capacidad para albergar el cuerpo sin vida de nuestro querido cochinillo, seguidamente, ungireis toda la superficie de la humilde cazuela, con la manteca de un pariente lejano de nuestro querido cochinillo.
Posteriormente, ya preparada la cazuela, troceareis tres o cuatro hermosos dientes de ajo y una fresca rama de perejil, los introducireis en un amplio mortero, junto a un par de pellizcos de tomillo, y, lo machacareis y mezclareis hasta que el conjunto formado por éstos ingredientes, quede muy desmenuzado.
En ese momento, añadireis a la mezcla resultamte del mortero, cuatro ó cinco generosas pero no excesivas cucharadas de la susodicha manteca.
Ya en este punto de la preparación, tomareis el cuerpo de nuestro querido cochinillo y lo ungireis totalmente con la mezcla resultante de manteca, ajo, perejil y tomillo y lo salaremos también totalmente.
En este importantísimo momento, volvereis a tomar el cuerpo de nuestro querido cochinillo y lo colocareis delicadamente dentro de la humilde cazuela, asegurando, eso sí, de que su preciosa piel, sea la que tome contacto con el fondo de la humilde cazuela.
Algo también muy importante, es, que toda la labor mencionada hasta el momento, se halla realizado con vuestras propias manos, ó, con el minimo de utensilios posibles, ya que posteriormente tendréis que fragarlos.
Los que no halláis precalentado el horno, debéis hacerlo en este momento, colocando el regulador de temperatura a doscientos veinte grados centigrados, pudiendo aprovechar esos diez minutillos, para lavaros las manos otra vez, echar un trago de vino que es la bebida más indicada, ó,
meditar sobre el jugoso y rico resultado que nos va a brindar nuestro esfuerzo, a la vez que homenaje a nuestro querido cochinillo.
Los que sí lo hallan precalentado, indudablemente, también teneis derecho a tomaros un pequeño respiro.
Retomamos ya el asunto que nos interesa. Llegamos ya a los últimos pasos del proceso, que dará como resultado el queridísimo cochinillo asado.
Para ello, abrireis la puerta del horno e introducireis en él la humilde cazuela de barro en cuyo interior, habreis colocado previamente a nuestro querido cochinillo, recordando en este punto,
la importancia de que su preciada piel sea la que esté en contacto con el fondo de la humilde cazuela de barro.
Pasada ya hora y media desde la introducción en el horno, tiempo en el cual habreis estado a vuestro libre albedrío, abrireis el horno y procedereis a sacar la humilde cazuela de barro, para poder darle la vuelta delicadamente a nuestro querido cochinillo,
momento que aprovechareis para volver a salar ligeramente su delicada piel.
Realizada ya la anterior maniobra, reintroducireis en el horno la humilde cazuela de barro que acoge el cuerpo de nuestro querido cochinillo.
Lo mantendreis en el horno durante otra hora y media, periodo tras el cual podreis ya dar buena cuenta de él, no sin antes, recordaros, que mi dirección electrónica, se encuentra en la izquierda superior de la página,
mediante la cual podeis avisarme para poder unirme a este pequeño y sacrificado homenaje.
Ya commo despedida, recibid un afectuoso saludo y si no me avisais, desearos igualmente un buen provecho.
lunes, 19 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
Turbina Kaplan
Turbina Kaplan montada en posición horizontal, con transmisión de energía cinética mediante poleas.
En el antiguo molino del pozo de los chorros. Bijuesca.
En el antiguo molino del pozo de los chorros. Bijuesca.
sábado, 18 de febrero de 2012
viernes, 3 de febrero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
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